La humanidad presencia el genocidio sionista contra el pueblo palestino con indignación y, al mismo tiempo, con impotencia. Sus estructuras jurídicas y organizativas se muestran incapaces de impedir la masacre, las hambrunas, las infamias. Los genocidas son respaldados por un imperio en acelerada decadencia y a la defensiva, que recurre a la violencia, al … Sigue leyendo Un mundo inestable, impredecible y en disputa, con altos niveles de conflictividad[1]
