Aniversarios históricos en medio de grandes desafíos

Esta semana se cumplieron 94 años del inicio de la insurrección indígena y campesina, del 22 de enero de 1932. Hecho determinante en la conformación de la consciencia de lucha del pueblo salvadoreño y que, a la vez, marcó a fuego el carácter de las clases históricamente enfrentadas en El Salvador.

Allí la oligarquía subrayó su carácter sanguinario, violento, profundamente racista, dispuesta a lo que sea por mantener y ensanchar sus privilegios a costa de la vida de miles de personas. Su concepción de dominación absoluta, considerando El Salvador como una finca privada a su exclusivo servicio, se forjó en aquellas jornadas.

Las formas autoritarias de gobierno que predominaron a lo largo de la historia salvadoreña y que hoy tienen su continuidad en el régimen dictatorial que usurpa el poder, tienen su génesis en aquellos acontecimientos.

Esas luchas, aquella brutal represión, infundió también a ese pueblo y a las generaciones que le sucedieron, un particular espíritu de combate y resistencia. No siempre esa actitud resultaba evidente; la enorme capacidad represiva, la intransigencia absoluta a la más mínima disidencia, forzó al pueblo a organizarse en silencio, adoptando formas clandestinas extremas.

La lava de un volcán, que se acumula por cientos o miles de años hasta que explota incontenible, expresa simbólicamente la lucha del pueblo salvadoreño y la forma en que fue construyendo sus organizaciones a lo largo de décadas.  

Las explosiones populares, cuando llegaron, también fueron incontenibles. Solo la guerra pudo finalmente resolver en parte la disputa, abriendo un periodo de participación democrática popular, que fue abortado por el resurgimiento de otra dictadura neofascista, que hoy rige los destinos del país, pretendiendo olvidar la historia del pueblo salvadoreño. El régimen se cree, erróneamente, eterno.

Esta semana también se conmemoró el vigésimo aniversario de la partida física del líder histórico de las luchas revolucionarias en El Salvador, Schafik Jorge Hándal, el 24 de enero de 2006. Su pérdida dejó sin duda un enorme vacío en el movimiento revolucionario salvadoreño, aunque también se le recuerda por sus aportaciones a nivel latinoamericano e internacional en general.

Nos quedan sus enseñanzas, sus ideas. Bien podemos decir que el FMLN lo conforman hijas e hijos de las ideas y el pensamiento de Schafik, que son también herederos de Farabundo Martí, Alfonso Luna, Mario Zapata y los 30,000 masacrados en la insurrección del 32.

De Schafik, su ejemplo de vida es invaluable. Su luminosa terquedad para continuar la lucha, por adversas que fueran las circunstancias, su profunda confianza en las capacidades e iniciativas del pueblo. Esas características, junto a su lucidez permanente, lo colocan en los escalones históricos alcanzados por los más altos líderes de la revolución nuestroamericana.

Hoy, su ejemplo y enseñanzas son herramientas para la organización de la lucha. A él le tocó descifrar un mundo de cambios profundos, desafiar la lógica del “fin de la historia”, como antes hubo de desafiar la de una supuesta imposibilidad de desarrollar una guerra popular revolucionaria en condiciones extremadamente complejas, enfrentando fuerzas, armadas y financiadas por el imperio estadounidense.

Su internacionalismo, su consecuencia y confianza indeclinable en las capacidades y creatividad de los pueblos, son hoy nuestros valores. También la lucha contra un sectarismo infantil, que no deja de afectar a ciertos sectores populares, que parecen no terminar de entender el cambio de las condiciones en el país y en el mundo.

Como en los días de Schafik, hoy enfrentamos un mundo sometido a rupturas violentas. Los pueblos y naciones enfrentan peligros que cuestionan sus libertades, su autodeterminación, su soberanía, y hasta su propia existencia como especie.

Un fascismo de nuevo tipo, con rasgos nihilistas, profundamente elitista, racista y supremacista, desprecia la vida de los otros con una brutalidad y transparencia pocas veces vista. Con un peligroso grupo de estos personajes a cargo de instituciones con decisiva influencia en la vida de la gente, la quiebra del sistema internacional basado en reglas es hoy una realidad desafiada por muy pocos.

Las estructuras de Naciones Unidas se han mostrado lo suficientemente inoperantes como para que pocos duden de su carácter obsoleto. El mundo del caos, de la desinformación y la mentira, el mundo del odio y el temor, se presenta a la humanidad como única opción, como en tiempos de Schafik cuando, luego del colapso del llamado socialismo real, vendían a los pueblos la resignación y el abandono de toda esperanza.

Hoy, un delirante y peligroso Donald Trump, seriamente afectado por signos avanzados de senilidad, adopta poses mafiosas ante Estados, organizaciones internacionales, aliados y adversarios.

Las últimas apariciones del magnate ante el Foro de Davos dejaron claro que el dinero, las amenazas y las armas son los argumentos favoritos de esta élite despreciable, que se cree dueña del mundo. Venezuela, Groenlandia, Irán son expresiones de esa visión. El “Board of Pace” (Junta de Paz) para Gaza demuestra su esencia.

A un precio de mil millones de dólares por cabeza, la egolatría y la arrogancia de convertirse en jefe colonial de un resort de lujo, al costo de eliminar físicamente todo un pueblo, podría ser considerado un delirio asesino, una expresión clara de locura. Pero de unos 60 personajes invitados a ese “banquete de los ultra-ricos”, al menos 23 de ellos ya han firmado y pagado por ello, en efectivo. Son los nombres de la vergüenza:

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu

El primer ministro húngaro, Viktor Orban

El presidente argentino, Javier Milei

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan

El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi

El presidente pakistaní, Shehbaz Sharif

El presidente indonesio, Prabowo Subianto

El presidente emiratí, Mohamed bin Zayed

El rey de Jordania, Abdullah II

El rey de Marruecos, Mohamed VI

El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud

El emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani

Ese es el mundo que este grupo incalificable pretende gestionar, pasando por encima de los Estados y los pueblos. El dinero y las armas pesan más que las reglas en esta visión ultra-reaccionaria del planeta.

Lo peor de lo peor

Si las figuras mencionadas configuran una suerte de símbolo universal de los peores valores de la humanidad, como lucrarse de un genocidio para explotar recursos y espacios ajenos en su exclusivo beneficio, en El Salvador podemos afirmar que también se concentra lo peor de lo peor, a nivel continental.

La semana pasada detallábamos el carácter expansionista de un proyecto basado en la violencia institucionalizada, que se publicitó a través de una visita injerencista del dictador a Costa Rica, en pleno proceso electoral; esta semana se llevó a cabo una nueva demostración de la visión colonizada del régimen salvadoreño.

Como si se tratara de alguno de los encuentros de los grupos extremistas evangélicos que conforman el insondable universo MAGA, el dictador salvadoreño convocó a algunos de los representantes y senadores estadounidenses más reaccionarios, de ambas corrientes políticas (R y D) en una supuesta jornada de oración, que reunió en torno a la figura presidencial al resto de órganos de poder, todos bajo su control. Así teniamos, como figuras decorativas, a izquierda y derecha del presidente, a las cabezas de la Asamblea Legislativa y de la Corte Suprema de Justicia.

Incapaces de destacar algún logro de gestión que no sea la lucha contra las pandillas por el método expedito de saltarse cualquier barrera legal o moral, o cualquier aspecto relacionado con los DDHH, además de negociar con criminales, los propagandistas del régimen encontraron ahora en “las jornadas de oración” el método idóneo para seguir hablando de lo mismo, esta vez empaquetado de otro modo, con tonalidades divinas.

Regresan a la idea utilizada en 2020, y que sirvió para justificar el golpe de mano militar sobre el órgano legislativo. Así, la jornada de oración resultó la excusa perfecta para seguir insistiendo en la lucha contra las pandillas, con el ingrediente narrativo de haberse tratado de una suerte de obra de Dios, y cuya instrumento no podría ser otro que el mismísimo autócrata de CAPRES, que parece competir con el magnate a cargo de la Casa Blanca en cuanto a delirios de grandeza y egocentrismo.

Se hizo rodear de lo más reaccionario de ambas cámaras estadounidenses, y no solo los puso a orar, sino que no faltó la inevitable apología al represor centroamericano. Alguno de ellos, llegó al ridículo de cuestionar al FMI por, supuestamente, complicarle el trabajo al presidente salvadoreño. Una falsedad, como casi todo lo que emana del entorno del poder salvadoreño en estos días.

En el marco de estas jornadas de oración, Bernie Moreno, senador del estado de Ohio, se reunió con el mandatario salvadoreño. El senador, llamó “dinosaurios” a los miembros del Fondo Monetario Internacional y defendió a El Salvador de lo que describió como “declaraciones ridículas y falsas” de parte de la institución con respecto al sistema financiero del país.

El senador se refirió positivamente al trabajo del usurpador “Ha transformado su nación, de un infierno tercermundista, en una nación poderosa y próspera con una fórmula sencilla: eliminar a los malos de las calles, expulsar a los narcoterroristas, garantizar la seguridad y la libertad financiera de sus ciudadanos y colaborar con Estados Unidos. La fórmula siempre funciona”, escribió, encapsulando en un mensaje en redes sociales, la esencia de lo más reaccionario del trumpismo.

El republicano no especificó a que declaraciones se refiere, ya que recientemente el FMI ha resaltado un supuesto impulso económico y ha afirmado que el Gobierno está avanzando en el cumplimiento de las metas del programa de ajuste fiscal. 

A inicios de 2025, el Fondo firmó un acuerdo de Servicio Ampliado del Fondo (SAF) que otorgó al país un financiamiento de $1,400 millones. Pese a ello, Moreno hizo un llamado a la directora del organismo, Kristalina Georgieva, para que tome medidas positivas en el país, ya que el futuro es brillante para El Salvador y el presidente Bukele es un gran amigo de los Estados Unidos”, escribió.

Pero si faltaba algo para completar la pléyade de personajes ultra derechistas y abiertamente fascistas, que ven en El Salvador el modelo represivo ideal para sus países, la semana se completó con el anuncio de la próxima visita del presidente electo chileno, José Antonio Kast, que viene precisamente a dar otra vuelta por un CECOT que ya conoció antes de su campaña electoral. Decididamente, San Salvador puede competir con Washington en cuanto a la concentración de personajes nefastos para sus pueblos y para los pueblos del mundo.

Lo peor de lo peor ya tiene su lugar de exibición en Centroamérica y puede perfectamente definirse como la cloaca política del continente.

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